Wednesday, May 02, 2007

Tu primer colmillo

Chiquillo, no afiles tanto el colmillo. Te creí un vampiro y me resultaste un Bambi, ya veo de que pie me cojeas. Topaste con la más mala de todas y tuve que enseñarte a atacar antes de que te mataran de miedo. Despierta, el mundo no está hecho para los débiles. La sangre es dulce y a nadie le amarga. Nos dejamos morder sólo una vez, así que no pienses que contigo voy a hacer una excepción. Ahora soy yo quien marca las reglas. Tú a lo tuyo, merodea para otro lado. Ya sabes que se siente al morder. Te enseño lo que sé y tú búscate la vida. Ya me sé ese cuento. Ya sabes como es el otro lado del mal. Todos pecamos. Todos arañamos. No bajes la guardia, los vampiros nunca duermen. Recuerda: nunca! Los cantos de sirena pueden resultar encandiladores pero nada es tan dulce como la sangre. Muerde y muerde hasta delirar. Tienes que ser más listo que tus adversarios. Míralos a los ojos y cuando menos se lo esperen, a la yugular, un mordisco suave y fino, y ya los tendrás a tus pies para siempre. Deben saber quien manda. Deben adorar a su rey. Pero no me alardees tanto de tu primer colmillo y sigue tu proceso de transformación. Recuérdame. Yo te mostré el camino. No te pienses que una flor hace primavera. Si se te sube la sangre a la cabeza tarde o temprano perderás tu posición. No te afiles tanto tu colmillo, porqué si no, tarde o temprano, te van a comer.