El vinilo me pilló demasiado joven, demasiado prematura, con demasiados miedos, con demasiadas personas a mi alrededor que me tapaban el sol. El vinilo me pilló poco antes de dejar mi niñez, poco antes de transformarme en mujer. Cambió mi cuerpo pero se quedaron dentro mis miedos. Los fantasmas nunca se van y en la oscuridad se acrecientan sus facciones desencajadas. El vinilo me pilló de niña con una sonrisa en la boca y me abandonó de forma drástica. Me dejó, como quien da un refresco, que diría uno de los Maestros. Me transformó de la cabeza a los pies: cambió mi manera de ver, de pensar, de sentir...el cambio fue tan radical que no tube otro remedio que taparme los ojos con las dos manos, ya que el mundo nuevo que ahora percebía era demasiado real, demasiado tangible, demasiado palpable...demasiado desproporcionado, demasiado poco parecido a esa burbuja plateda en la que yo vivía.
Con los años aprendí que nada se queda obsoleto, que todo evoluciona...Con el tiempo mis fantasmas y yo nos hicimos amigos, aprendimos a vivir todos juntos en un todo. Mis manos tocaron la tierra y lás lagrimas de mis ojos se secaron con la luz del sol. Desde entonces todo a cambiado, tal vez, demasiado. Pero aún recuerdo ese primer y último vinilo que me regalaste, mi iniciación a la musica por la puerta grande. Desde entonces mucho ha llovido pero en mi interior siempre tarareo esa preciosa melodía.
No comments:
Post a Comment