No se necesitan grandes parafernalias para sorprender. Las sorpresas están en el día a día y en las cosas que fluyen a nuestra alrededor, que se transforman camuflándose con la nada y acaban siendo imperceptibles. De pronto, como si nada, en un segundo cambias de ojos y las ves allí observándote pacientes, inmóviles; como si llevaran toda la vida intentando captar tu caprichosa atención.
Esté sorprendente idea me ha tocado el corazón.
La primera foto es de Jay Mug y la segunda de Bklyn Bride Online.


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