Voy sentada en un
tren medio vacío rumbo a
casa. En la siguiente parada
sube un abuelo muy elegante que se sienta en frente de mi, me mira y sonríe. Seguidamente saca de su bolsillo un móvil, le da al play y empieza a amenizarnos el viaje cual adolescente, la única diferencia es que en vez de reggaetón
suenan clásicos de los
empalagosos: Me gustas mucho de la Durcal y Quieres ser mi amante de Camilo Sesto. A todo el resto de pasajeros se nos enternece el corazón y se nos dibuja una
sonrisa en los labios.
No comments:
Post a Comment